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¿Y tú, permites ser?

Algo que me llama mucho la atención es cuándo los padres me dicen:

«Lo único que quiero es que mis hij@s estén bien y sean felices”

Suena a tópico, pero realmente no son conscientes de todo lo que ello conlleva, siempre respondo:

¿Y tú, permites ser?

Desde que sabemos que un bebé llega al mundo, no dejamos de crear idealizadas expectativas, la mayoría de las veces siguiendo estigmas sociales impuestos y bien anidados en nuestro subconsciente.

Y poco a poco de forma inconsciente se van imponiendo en nuestro día a día, años después ya pasan desapercibidas, convirtiéndose así estas «expectativas»  en jaulas de sueños. Y  ahí se genera el conflicto, dónde domina el miedo al «fracaso» o la vergüenza ante el » que dirán si …»

“Le he eliminado de las clases de baile hasta que apruebe todas»

“La niña quiere ser actriz y esa carrera no tiene salida, estudiará medicina”

“Como has suspendido, este verano no vas a ir al campamento con tus amigos” 

» Hij@, estás en una edad de confusión sexual. Ya se te pasará eso de ser homosexual «

» En esta casa mando yo, si no llevas tu vida según mi planificación, ahí tienes la puerta»

¿Te suena alguna?

Entonces, ¿seguro que quieres que tu hijo sea feliz?  Porque este no es el camino.

El mundo no se acaba si suspende matemáticas. La realidad es que cada niñ@ destaca en algo, y esa es su área de genialidad. 

Y te puedo asegurar, que si dejas que explore ese área, le aportará enormes beneficios. Encontrarla no es difícil, tan sólo debes observar que es aquello que le encanta y le apasiona.

Y entonces apoyarle de forma incondicional, a que desarrolle desde temprana edad esas capacidades.

Quizás no vaya a ser abogado, pero puede que estés ante un gran músico.

Quizás está aquí para que elimines tus prejuicios y le permitas sentir el amor de forma libre.

La clave para que un niño sea feliz, está en permitirle ser. 

 

Permitirle ser, aún cuándo no lo comprendamos, pero aún así decidimos apoyarle de forma incondicional.

Permitirle ser, aún cuándo creamos que puede cometer «errores», pero aún así somos conscientes de que debe de aprender sus propias lecciones.

Permitirle ser, superando nuestras propias limitaciones , para hacerles crecer en la máxima libertad posible.

¿Cómo supero mis limitaciones? el primer paso es tomar conciencia de ellas. 

Espero que la entrada de hoy te haga reflexionar.

¿Y tú, permites ser?   

te leo abajo en los comentarios

Nos vemos el próximo jueves 🤗